La democracia nos sienta bien

5 11 2008

Monólogo para radio: 

Lo que a continuación diré es sobre todo para aquellos que cultivamos la  buena memoria. Para todos los que pensábamos que no tendríamos que soportar más ciertos personajes que vuelven una y otra vez al ámbito político. Hace 25 años hubo un pacto fundante de todos los argentinos en donde la  libertad y la  vida “nunca más” estuviera en peligro. Pero la  libertad de los pueblos no consiste en palabras, si deseamos ser libres, observemos religiosamente el principio de igualdad. Para el neoliberalismo la única igualdad admisible es la  igualdad de oportunidades o meritocracia; esto produce grandes desigualdades, sería como aplicar la ley de Darwin, la  ley del más apto en la  sociedad civil. Un reducido grupo de privilegiados y un enorme grupo de excluidos sería…o mejor dicho es….su resultado.

En la  década del 90, los políticos nos hablaban de que achicar el estado era engrandecer la  nación; hoy sabemos que lejos de engrandecerse, las privatizaciones la  achicaron, la  empobrecieron y la  deterioraron, tanto en su potencial productivo como social e incrementaron su vulnerabilidad ante la especulación  financiera internacional.

El Estado así dejó de ejercitar responsabilidades obligatorias de todo Estado constitucional de promoción de desarrollo, bienestar social e integración nacional y dejó todo en manos de empresas privadas que poco les importa el bienestar social sino la cuantiosa rentabilidad que estos servicios producen, quedando el importante número de personas exentas a estos servicios.

Esto tiene que ver en parte con el rechazo a ser obligados, a causa de las heridas dejadas por la  dictadura reciente que contribuyó a partir del ´83 a dejar barreras abiertas al despojo que producía la  avalancha neoliberal. Ante tanto horror e injusticia, los argentinos encontramos un mejor refugio del que no nos movemos para no perderlo, porque sabemos lo que es vivir sin democracia, una democracia semiigualitaria y semijusta y  por el otro lado años de sangre y opresión de las dictaduras militares.

Nuestra política económica estuvo pensada para satisfacer los mercados externos y cierta elite beneficiaria y no a la mayoría de los argentinos. La concentración de obras públicas en zonas de exportación y el literal abandono del resto del país.

Éramos un país rico con un pueblo pobre; el granero del mundo tenía regiones enteras sumidas en la miseria.

Hiperinflación y caos, saqueos y hambre, promesas de salariazo y revolución productiva…que mas da: La sociedad argentina se quedó ante todo sin dignidad. Se quedó sin YPF pero también sin hospitales, sin flota propia, sin trenes, sin gas pero también sin escuelas, sin aviones y sin corte suprema de justicia. Venían por el Estado, se lo llevaron para remodelarlo y lo devolvieron vaciado de contenido social y solidario. Por eso a nadie le importa, nadie se queja, nadie repudia nuestra actual democracia mientras nos de algo, a sabiendas que en nuestro país mueren  miles de personas  y cada vez más baja el nivel de vida de todos.

Este país quedó lleno de necesidades como dependencia política y económica, deuda externa, desocupación, economía privada, sistema de salud desintegrado, sistema militar de defensa anticuado, sin red racional de comunicación (trenes, rutas, etc) desnutrición y enfermedades del siglo XIX, educación desactualizada, escaso presupuesto para la investigación científica, descreencia política, corrupción y caudillismo

La importancia de tener una politica energética

La importancia de tener una política energética

 

 

 





A 25 años de democracia parcial

5 11 2008

"seguir generando calidad en los servicios para la gente y, al mismo tiempo, trabajo, sostener el nivel de actividad económica, sostener el empleo que tanto nos costó conseguir a los argentinos".

 

La democracia parece ser el sistema mejor concebido para cumplir el objetivo esencial de vivir bien, porque permite la participación efectiva del pueblo en la elección de quienes habrán de ejercer la autoridad y proveer la satisfacción de sus expectativas, pero Cristina Kirchner se ha convertido en la presidenta de la democracia que más rápido ha perdido el favor de la sociedad. Una encuesta en poder del Gobierno señala que sólo un 12 por ciento de los porteños avala su gestión.  Es muy notoria (y preocupante) la cantidad de denuncias realizadas frente a la Cámara Nacional Electoral, ONGs y los medios porque Según datos recolectados por el diario Clarin, en la mayoría de los casos se  trató de ausencia de boletas de los partidos opositores. Esta situación se vio con mucha frecuencia en varios partidos del conurbano como  San Justo, La Matanza, Lomas de Zamora, Lavallol, Ezeiza, Lanús, Pilar, etc. Frente al aviso dado a las autoridades de mesa de que faltan boletas, los mismos argumentaron que no habían, y como ya se había sellado el DNI, los incitaron a votar en blanco. Asimismo, distintos partidos denunciaron un robo “sistemático de boletas por parte de fiscales y punteros oficialistas”.

Según la ONG Poder Ciudadano, “las boletas ausentes en el cuarto oscuro fueron las de la candidata de la Coalición Cívica Elisa Carrió (38%), el candidato del FREJULI Rodriguez Saá (21%), el candidato a gobernador Francisco de Narváez (14%), el candidato a Presidente y Senador Pino Solanas por el Proyecto Sur (11%), el candidato por UNA, Roberto Lavagna (3,5%) y Jorge Sobisch por el MPU (2,5%). El 20% de los llamados denunciaron faltante de dos o más boletas.”

Poder Ciudadano respondió: “evidentemente hubo un problema de logística y de falta de previsión sobre la cantidad de electores que se iban a presentar, así como de falta de capacitación de las autoridades de mesas que no sabían cómo actuar ante la falta generalizada de boletas” y que “ante la falta de boletas, el votante debe exigirle al Presidente de Mesa que las reponga o acercarse a otro cuarto oscuro a votar -acompañado por el Presidente de Mesa, quien porta la urna-, o bien levantar un Acta y llevarse una copia de la misma.”

Lo preocupante es que la ausencia de una cultura democrática, oligarquías, falsas representaciones y dependencia de los poderes conducen al autoritarismo, la ausencia de limitaciones en el poder. No me refiero a despotismos o totalitarismos, extraños y opuestos a la democracia, sino a los excesos de autoridad dentro de una democracia formal. El ÚNICO CAMINO PARA IMPEDIR EL AUTORITARISMO ES ELIMINANDO TODOS Y CADA UNO DE AQUELLOS PROBLEMAS. Deberiamos Aclararle a la presidenta que el deber moral del estado es permitir que el hombre no solo viva sino que viva bien.

Fraude,  Irregularidades la Justicia se debe pronunciar frente a estos actos. Mientras tanto, en el búnker de Cristina Fernandez de Kirchner, todo es fiesta.