Bajo tierra

Hace más de un mes que nuestros vecinos chilenos viven pendientes de una situación que los aqueja y mucho. Los mineros que trabajaban en  Copiapó, a 830 kilómetros al norte de Santiago, están desesperados por salir y el propio gobierno lo afirma. Y es normal que estén asi, ya que aún faltan muchas semanas para que puedan salir de los 700 mts bajo tierra en los que se encuentran. Pero no todo es tan oscuro, los 33 sobrevivientes   podrán elegir entre al menos 1.188 ofertas de trabajo, muchas de las cuales han sido publicadas en un sitio web del gobierno. Al menos 24 empresas chilenas han presentado a los mineros, que permanecen atrapados en la mina de oro y cobre San José, y a sus 317 compañeros de trabajo.

El mecanismo con el cual los mineros subsisten es bastante rudimentario: cada comunicación se demora una hora, el tiempo necesario para bajar y subir por el ducto una “paloma”, la cápsula que contiene mensajes, alimentos y medicamentos. El objetivo es establecer tres sondas para abastecerles de comida y generar ventilación de forma continuada. Los médicos enviaron un cuestionario individual a los mineros para conocer quién es el líder entre ellos, cuándo fue la última vez que almorzaron y fueron al baño, y si toman algún medicamento. En una de las fichas médicas que los mineros retornaron a través de la sonda, explicaron que sobrevivieron gracias a “dos cucharadas de atún y medio vaso de leche que comían cada 48 horas”, según relató la senadora Isabel Allende. Unos días atras se afirmó que  muchos sufren problemas psicológicos o tienen lesiones físicas importantes, según han reconocido las autoridades chilenas. “Se detectaron alteraciones urinarias, dermatológicas severas y un cuadro depresivo inicial de cierta importancia”.

Nada  que les ofrezcan podrá resarcir tantos daños, pero, en mi opinión, estos trabajadores se transformaron en héroes. La CAT (central autónoma de trabajadores) a través de sus dirigentes señaló que la revisión y perfeccionamiento del código del trabajo deberá evitar tragedias y mejorar las condiciones laborales y de remuneraciones de quienes bajan a las profundidades en busca afanosas del producto minero. Tal vez lograron que se los reconozca como verdaderos trabajadores en peligro de vida, y hayan logrado derechos que antes no tenían.Como siempre sucede, es necesario que ocurran tragedias para que luego se trate por todos los medios de evitarlas.

Anuncios