Las venas abiertas de la luna

Ya no es Estados Unidos contra la Unión Soviética, el combate de cohetes entre los dos gigantes de la guerra fría, motivados por el patriotismo en el que lo único que importaba era llegar primero. Ahora es una carrera de fondo en la que no sólo importa llegar, sino sobre todo quedarse. Una competición abierta, a la que ya se han apuntado 23 países y una iniciativa privada que aspiran a reanudar la exploración y la post explotación lunar.
Lejos de la hilarante idea del ex presidente Menem, quien prometía un sistema de vuelo espacial que salía de la atmósfera remontándose a la estratósfera y bla bla bla, el objetivo de estos colonizadores seleníticos es empezar a aprovechar los recursos del satélite.
China no oculta su interés por emplear el helio 3, un isótopo raro en la Tierra pero abundante en la superficie lunar, que podría emplearse como combustible nuclear. Las misiones de la larga duración en la Luna también permitirían investigar la adaptación de los astronautas a otros mundos para emprender más adelante el viaje a Marte, una idea en la que Estados Unidos trabaja desde el 2004, quien además, es el país mejor situado para ganar “de nuevo” la carrera a la Luna. Esperemos que esta vez no necesiten la ayuda de Stanley Kubrick ni que Obama quiera parecerse a Richard Nixon.
Junto a Estados Unidos se alinean los 18 estados miembros de la Agencia Espacial Europea (ESA) –entre ellos España–, que no se plantean ir solos a la Luna pero sí en el marco de un programa de cooperación internacional.
Muchos especialistas ya expresaron gran preocupación por lo que pueda desarrollarse debido a esta gran competencia, rodeada de intereses exclusivamente económicos y sin ningún tipo de límites, y no es para menos, son los países mas poderosos del mundo quienes se complotan, se fortalecen y se enfrentan para colonizar el unico satelite natural del planeta.

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